"Castellón no te la acabas."

Paco Roca,
Autor de cómic e ilustración.
@paco_roca

Mi padre era muy dado a usar frases hechas. Una de las que más repetía, sobre todo cuando se acercaba el periodo estival, era “con las cosas bonitas que tenemos en nuestra tierra, quién necesita salir de nuestra comunidad”.

Yo no sé si lo decía con una total convicción o era para que las vacaciones familiares le salieran más baratas, ya que tenía cuatro bocas que alimentar. El caso es que mi familia recorrió todos los rincones de la Comunidad Valenciana, primero con un seiscientos de segunda mano en el que viajábamos apretados y sudorosos, y años después con un Ford Fiesta, un poco más amplio, pero igual de apretados y sudorosos, ya que cargábamos con una intendencia digna de un cuerpo de infantería.

Uno de los destinos favoritos de mi padre era la provincia de Castellón, se la conocía bien de los tiempos en los que había trabajado como chófer para un empresario. Así que siempre nos llevaba a algún sitio interesante; a un rincón pintoresco del Maestrazgo, a alguna poza de agua cristalina donde poder bañarnos o a un pueblo que justamente estaba en periodo de fiestas cuando lo visitábamos.

Otra de sus frases favoritas era que como en casa no se come en ningún sitio. En su defecto, si no se podía comer en casa, entonces era mi madre la encargada de preparar fiambreras con todo tipo de comida; tortillas, ensaladilla rusa, pisto... Cargados como si fuéramos serpas, recuerdo haber pasado un día agradable en Peñíscola, jugando a ser el Cid Campeador entre las murallas del espectacular castillo, con un bocadillo, no menos espectacular, por espada.

El pico de Penyagolosa, las aguas de Montanejos... fueron otras de nuestras austeras excursiones por la provincia de Castellón. Pero quizá el recuerdo que guardo con más cariño es el viaje que hicimos a Altura, donde nos hospedamos en el camping, como no podía ser de otro modo viajando con mi padre. Nos comunicó a la familia que ir de camping era la mejor forma de viajar. Así que compró una tienda de campaña a unos turistas belgas que regresaban a su país, y con ella nos fuimos de acampada a Altura un lluvioso puente de San Vicente.

No recuerdo mucho de lo que vimos en ese viaje, pero tenemos unas fotos en el Salto de la Novia de Navajas, en la puerta de una iglesia, junto a un pantano... Pero por algún motivo aquellos días de lluvia en el camping de Altura, con nuestra recién estrenada tienda de campaña de segunda mano, se me quedaron marcados en la memoria como un momento feliz.

En cierta forma, de adultos, nos pasamos la vida intentando revivir esos fugaces momentos de felicidad de la infancia.

Hace poco, ya siendo padre, decidí volver de nuevo allí, posiblemente en busca de aquellas sensaciones perdidas. Aunque reconozco que me he hecho demasiado cómodo, y esta vez el fin de semana fue sin tienda de campaña sin nevera y sin bocadillos.

Nos subimos a las bicicletas para hacernos una buena parte de la Vía Verde de Ojos Negros. La ruta es el recorrido de la antigua vía férrea por la que se transportaba el carbón desde la mina de Ojos Negros hasta Puerto de Sagunto. En 2002 fue transformada en una amable vía verde que recorre paisajes llenos de encanto, túneles excavados en la roca, estrechos desfiladeros, pinadas de sombra fresca... La ruta está llena de vida y por ella transitan abuelos de los pueblos vecinos que con su andar acelerado parecen querer humillar a los bien equipados excursionistas. Por la antigua vía férrea también te encuentras con todo tipo de ciclistas y hasta jinetes trotando a lomos de sus caballos. La vía verde, que es la más larga de España, además cruza diferentes poblaciones que se convierten en excusa perfecta para hacer una parada y reponer fuerzas con una buena olleta y de postre unas figues albardaes.

Sin duda la Vía Verde de Ojos Negros hubiera sido una excursión a la que mi padre nos habría llevado encantado. Aunque estoy seguro de que, en lugar de volver en tren como hicimos nosotros ya cansados de no avanzar con nuestras bicicletas plegables de ciudad, él nos habría hecho volver pedaleando. Habría cortado nuestras quejas con alguna frase del tipo “la comida sienta mejor después del esfuerzo”.